lunes, 6 de diciembre de 2010

Insomnio postmoderno

Era inusitadamente pronto para que ya estuviera despierto. Últimamente dormía jodidamente mal. Había utilizado Trazodona y Rivotril, recomendados por mi psicoanalista, pero no habían surtido ningún efecto. También empleé técnicas propias (poco confesables) con las que había disfrutado; pero disfrutado despierto.

Al final la puta psicoanalista iba a tener razón y mis noches en vela eran proyecciones en mi psique de un pasado excesivamente hedónico.

Aún siendo las siete de la mañana, me serví una copa de ron, y me dispuse a eliminar, al menos momentáneamente, mis fantasmas espirituales. Decidí ir al museo contemporáneo. Visualizar todas aquellas mierdas de arte postmoderno me hacía sentir en calma. Siempre he pensado que el arte postmoderno fue creado por un esquizofrénico sin medicar y en una noche de insomnio.

Estaba delante de un gran cubo negro. En su interior yacía un hombre de mediana edad, vestido de militar. Mi psique trazaba historias fantásticas, cuando fue interrumpida bruscamente:

- Es una obra inquietante, hace reflexionar y dudar a la vez - la cuarentona me miró y señalando la obra continuó: es una gran obra del arte underground croata, una magnífica alegoría sobre la vida sobria y recta del individuo medio cosmopolita. Un devenir sin fluir, solo con ida, sin vuelta; haciendo lo correcto, como militares, como si estuviéramos metidos en una caja negra, sin poder ver el exterior.

- Cierto señorita, el hombre yace en medio de la nada; como tú, como yo, muertos en vida. ¿Un café?

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